La llamaban Saba. Todos hablaban de ella como si la conocieran. Admiraban la belleza de sus formas, de su entorno. Tenía un significado único para ellos.
Rumbo a Canadá, cruzando el Caribe. Y allí estaba ella, un territorio más en la carta, una imagen difícil de olvidar.
Ya es casi como si hubiera estado allí
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