domingo, 30 de junio de 2013

Trinidad

Descargando por unas horas, aprovechamos para desembarcar. Saboreamos lo desconocido, recuerdos ahora inolvidables.

El calor apuntando desde primera hora, haciendo arder el hierro sin reparo. Con el buzo pegado al cuerpo, entre medio la ropa para escapar, nos alejamos por un rato de la rutina.

Allí estamos, en la caseta donde dejaremos los restos de barco para ser por unas horas forasteros.

La música suena. A ritmo de reggae, seguimos caminando. Lugareños curiosos nos miran, comentan, murmuran. Trinidad a nuestros pies, calles mal asfaltadas, casas por hacer, pero a nadie parece importarle.

Primera parada, un bar que pinta bien. Cerveza fría, una mesa, varias sillas y nosotros, sentados, investigando lo que pasa a nuestro alrededor.

Prostitución al alcance, drogas posiblemente también, forma parte de Trinidad, pero esconde mucho más. La gente encantadora, el sitio peculiar. 

Poco a poco notamos como vamos integrándonos entre sonidos y multitud. Aquí los días pasan distinto, los lunes pueden ser viernes, las mañanas noches...

Al ritmo del rei, nos balanceamos, charlamos, nos mezclamos, aprendemos... Saben quienes somos, donde vamos... Nos protegen, nos enredan... Hoy estamos en Trinidad, paraíso de muchos que soñaron algo mejor, explotación de pocos que atrás dejaron cualquier remordimiento sobre sus actos.

El calor siempre apretando, pero la sensación es brutal. Somos espejismos transformados de aquellos que hace tiempo llegaron para conquistar, rostros pálidos embriagados por lo ajeno, exótico a nuestro parecer.

Así es es Point Fortin, bares en cada esquina, cerveza fría, calor, mucho calor...  Y de fondo siempre reggae.

Toca regresar, nada es eterno, la guardia nos espera. Otra visita para recordar. 

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Desde entonces, cuando entre carta y carta suena tu banda, sin saber si volveré, empiezo de nuevo aquella danza despreocupada, tu cultura, tus olores, tu sabor.

Hasta pronto Point Fortin.

jueves, 27 de junio de 2013

Mando

Y cuanta razón tenía quien por primera vez dijo en voz alta "Demasiado capitán para tan poco marinero"

Es la situación de muchos, ya sea en mar o en tierra, nunca sobra mando, siempre falta leña.

Pero alguien se paró a pensar que quizás no sea la manera? O es que resulta más cómodo no parar a meditar sobre como mejorar?

Olvidamos de donde venimos, lo que hicimos, quienes fuimos antes de llegar. Perdemos el valor, el significado del trabajo, de la vida personal.

Es más fácil pasar a dictar, ordenar, mandar, castigar... Y si por lo menos fuera para mejorar! 

Marinero a tu tarea. Nunca digas no a nada, siente como tu vida queda controlada. Hipócritas te dirán, quienes son y cuanto hacen, mientras tanto tú serás, quien no para, quien trabaja.

Ten paciencia solitario, obedece y ten presente: si un día tienes suerte, se tú mismo quien recuerde, nunca nada se hizo solo. Tiempo, dedicación y esfuerzo.

miércoles, 26 de junio de 2013

Lugares

La llamaban Saba. Todos hablaban de ella como si la conocieran. Admiraban  la belleza de sus formas, de su entorno. Tenía un significado único para ellos.

Rumbo a Canadá, cruzando el Caribe. Y allí estaba ella, un territorio más en la carta, una imagen difícil de olvidar.

Entonces lo entendí. Tan misteriosa, tan bella.

Si alguna vez no me encontráis, allí estaré.

Saludos desde Saba

Mentalidad

Hace tiempo un Oficial me dijo: "lo más importante, mentalidad de marino".

Esta entrada es para él.

Arranchar! La primera vez que escuché esa palabra como orden imperativa fue hace ya unos años. Estibar todo de tal manera que ni el mar más feroz sea capaz de destrozar todo aquello que costó esfuerzo, necesitarás o echarás en falta.

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Cuando crees que todo esta fijo, que nada se moverá, que todo permanecerá, llega la ola, y con ella todo su movimiento. Al principio suave, luego sin piedad.

Primero, un tintineo, seguido, el sonido desacompasado de los objetos al caer.

Quizás pensamos que lo hicimos bien, quizás no prestamos demasiada atención...

Pasa la noche, los signos son evidentes. Aquello que creíamos estático, inamovible, ahora reposa tranquilamente  en el lugar más inesperado.

No hay peligro ya, tan solo restos de lo que pudo ser.

Es en estos momentos en los que recuerdo "sobretodo mentalidad de marino"...